M

Mi Ángel

Ángel, devuélveme la ventura
de tenerte entre mis brazos
y hablar bajito,
entre risas y besos,
con tus ojos mirando los míos,
sintiendo tu corazón y tu calor,
acariciando tu piel y tu ropa,
y enséñame la imaginación,
el pronunciar poesía
dirigiéndome a alguien,
el ser protagonista de cumplidos y alagos.
Dame más razones para vivir mi Ángel,
rezemos en secreto,
contémonos alegrías y tristezas,
cojamos el amor
en brazos del otro.
Duérmete en mi hombro,
sueña conmigo siendo felices,
dime la verdad de tu ser
como sabes la mía.
¿A quién quieres tú?
Ya lo sé… no se me olvida.
Yo también te quiero.

Jaime Garzón Rivero

E

Esperanza

Porque creo en el Bien,
porque creo en el Cielo,
en Jesús, en Dios,
en la Justicia, en mi Familia,
porque tengo Amigos.
Porque creo en el Arte,
en lo Bello, en el Espíritu,
porque creo que vale la pena esta Vida,
porque sueño, porque amo,
porque respiro,
porque ando los Caminos,
porque sufro y lloro,
por la Música, por el Legado de tantos Autores,
por el Trabajo,
por lo difícil, por lo llano, por lo caro,
por lo Imposible,
por tantas cosas que llenan mi Vida
y las que quedan por venir.
Porque nací un día lleno de Esperanza.
Porque moriré satisfecho.

Jaime Garzón Rivero

E

El lienzo de Nuestra Señora

El lienzo de Nuestra Señora,
donde se ve el dolor y la amargura,
la pena y las lágrimas,
la soledad y amor.
Los nervios, la candidez,
los sentimientos, la injusticia,
tendiendo las manos
para coger a Jesús,
ahora que le dejan
su cuerpo sin alma
bajado de la Cruz.
Los rezos, murmurando los labios,
que no hay palabras
que palien el sufrimiento.
Sin saber aún la Obra de Dios,
sintiendo a su hijo sufrir
y viéndolo postrado.
¡Virgen Madre!

Jaime Garzón Rivero

E

El Viejo y los Olivos 

El Viejo miraba los olivos.
Una tablilla buena que tenía
con su casilla y todo.
Iba con un bastón y una gorra,
con chaquetón y sus pantalones de pana.
Se acordaba de cogerlos él con otros hombres
y de tantas "temporás echás
en el campo."
"- Yo ya no puedo, pero cómo me gustaría volver... aunque fuera duro.
La sangre corría por mi cuerpo y el corazón latía,
y mis manos poco pueden hacer ya con lo fuertes que han sío."
Algunas veces cogía al nieto
y le contaba sus historias,
como había hecho con su hijo.
"-... y verdeando cogías las manos
y las metías por los entresenos y las ramas,
y tirabas pa bajo de la aceituna, caían en el cubillo y las ibas juntando."
"-... las varas buenas de castaño, mi hijo,
y con la mula "parriba" y "pabajo" cargando."
Miraba a su Guadalcanal desde un camino
y le daba gracias al Cielo
por la vida que había tenido,
"- ...dura pero buena."


Jaime Garzón Rivero