C

Cristo de las Aguas

Cristo de las Aguas,
la muerte te llama,
pero no temes caer,
haciendo fuerza de Fe.

En la Cruz clavado,
el Señor del Pueblo,
tu cuerpo dañado,
tu alma en vuelo.

Que no va solo,
los Ángeles lo llevan,
el Señor más grande
de toda la Tierra.

Jesús bautizado,
en su nombre Emmanuel,
Humilde declarado
el Mesías fiel.

Y van los "Blancos",
vestidos de nazareno,
habitantes de un Pueblo,
llamado Guadalcanal.

Y al son de los tambores,
la gente por la calle,
el Cristo de los Amores,
hasta que se le ve pasar.

Es tu Madre,
La Señora de los Dolores,
que en pena arde
por tus honores.

Salve el Señor
al Cristo de las aguas.
Las lágrimas de su Madre
clavadas en el corazón.

Jaime Garzón Rivero

G

Guaditoca, la fiel Pastora

Morena la Señora,
que es blanca por dentro,
y atendiendo a su atuendo,
una fiel Pastora.

Madre de un Pueblo,
que habita en la Sierra,
de tosca su tierra,
por dentro lo siento.

Guaditoca su nombre,
en la Villa de Guadalcanal,
pintado de cal,
entre olivos se esconde.

Y en la noche es lucero,
y en el día compañera,
que cuando lanzas tu ruego
Ella te contesta.

Reina y Madre,
Señora de una hoguera,
De espíritu de gente buena,
que no para y arde.

Que no hay amor
que quepa por las puertas,
que retengan las cuerdas
de este corazón.

Mi Señora de Guaditoca,
Dios la guarde.

Jaime Garzón Rivero

A

A Guaditoca (Poema)

Se acaba el mes de Abril
y vuelve la Señora a su otro Reino.
Deja la Dehesa y la Rivera
y se encuentra con su Pueblo,
que nunca la deja sola
aunque esté en el Santuario,
y los Fieles
muchas veces han de pensar en Ella.
Y le cantan y le rezan,
y la tienen en mente
y en estima,
los niños la conocen desde chicos
y también salen a verla.
En la Iglesia de la Asunción
se queda terminando Septiembre,
que ha presidido la Feria,
y la cuidan y la ponen guapa,
y es orgullo de Guadalcanal,
y aunque se esté lejos
Ella te cuida y te recuerda,
la Virgen de Guaditoca,
Guaditoca la Dueña.


Jaime Garzón Rivero