


Jaime Garzón Rivero



Jaime Garzón Rivero
«Traerse a la Tierra el Reino de los Cielos.»
Jaime Garzón Rivero
Pequeños Infiernos
Rodeado de diablillos.
A ver quién hace menos.
Travestidos por el mundo
como si fueran uno cualquiera.
Y son viciosos en la oscuridad
cuando nadie los ve.
Salen a escusear y enterarse.
Su misión es degradar el mundo.
Muchos te saludan,
se creen que te conocen
con su cuartada
de la casualidad y «que pasaba por aquí».
Son los engendros del Mal,
pobres criaturas sin amor,
que subsisten gracias a la caridad.
En un lugar donde las paguitas
y la vagueza son la norma general.
Nadie hace nada.
Y se cometen crímenes
y van a la cárcel
pero parece que nadie se entera.
Más ayudita
que un pobre diablo o diabla.
Tanta ayudita desde Cristo
no es para Cristianos.
Jaime Garzón Rivero
El Mesías del Mal
El Mesías del Mal,
hacía como cerdos en una zahúrda,
comer, cagar y mear.
¡Hacía también el cerdo… !
Era valorado por su forma
de quedar en evidencia,
siempre con mucha ayudita,
no se fuera a amargar, (siendo Mesías…)
Lo mejor de todo
era su poca vergüenza
y el creerse que era alguien
por «cagarla» durante tantos
siglos y milenios.
Había matado, violado y vejado mucho,
todo preparado «a huevo»
por sus secuaces.
No había una vida más inútil
que la suya.
Decía que una vez estuvo
con una chavala y todo.
¡Qué campeón!
Parecía salido de la película «Torrente»
con su puta madre y su padre
maricón y borracho.
Un buen ciudadano del infierno.
Dicen que aún sigue vivo
dado a la zoofilia y la pederastia.
Hasta yo le he pegado ostias muchas veces.
Lo mejor de todo que siga vivo,
el Mesías de la calamidad,
escogido para el puesto…
Jaime Garzón Rivero



Jaime Garzón Rivero