V

Versos de la Ira

Maldigo a los envidiosos,
a los nefastos,
a los inútiles,
que solo saben criticar.
Si quieres algo ¡trabaja!
Que te miren por encima del hombro
porque tengan más dinero
o porque solo saben la mitad...
No busco reconocimiento
sino Justicia.
A los mediocres les digo:
¡Rendirse ante el Arte y el Imperio del Alma!
Fuera escusados y estorbos,
memes del momento,
efímeros "salta ranas",
¡pordioseros!
Dejadme en paz si me estimáis tanto.
Si soy un fracaso,
soy el fracaso que quiero.
¡Buena Suerte!

Jaime Garzón Rivero

H

Haz el Bien

¡Ay de los malos con memoria!
Se convierten en escoria.
¡Ay de los malos con la verdad!
Se vuelven a matar.
Y un loco cuerdo lo que sabe,
y un listo cobijado lo que calla.
En esta guerra del bien y el mal
¿quién vive?
Desearías estar muerto
si todos supieran,
sin embargo te alegras si nadie lo sabe,
incluso te gusta recordarlo.
El mal puede que vaya al infierno
pero casi peor es dejar de existir
quedando en el olvido.
Ningún malvado se va indemne
de la ley universal,
el infierno o la inexistencia,
que también hay justicia en esta vida.
Probemos las pequeñas maldades si nos hacen bien,
pues pensar en esos criminales
que cuando ven la luz
se convierten en piedra.
Y es que sin presión social o represalia
parece que se van indemnes,
pero solo es apariencia.
Hasta se suicidan cuando todos lo saben.
Y "hacedles el bien", que es venganza justa
cuando os hacen algo,
y alzad la voz
contra los malvados,
que es la ley que se tiene.
Religión les falta a algunos,
que no son más que gusanos.

Jaime Garzón Rivero

C

Cristo de las Aguas

Cristo de las Aguas,
la muerte te llama,
pero no temes caer,
haciendo fuerza de Fe.

En la Cruz clavado,
el Señor del Pueblo,
tu cuerpo dañado,
tu alma en vuelo.

Que no va solo,
los Ángeles lo llevan,
el Señor más grande
de toda la Tierra.

Jesús bautizado,
en su nombre Emmanuel,
Humilde declarado
el Mesías fiel.

Y van los "Blancos",
vestidos de nazareno,
habitantes de un Pueblo,
llamado Guadalcanal.

Y al son de los tambores,
la gente por la calle,
el Cristo de los Amores,
hasta que se le ve pasar.

Es tu Madre,
La Señora de los Dolores,
que en pena arde
por tus honores.

Salve el Señor
al Cristo de las aguas.
Las lágrimas de su Madre
clavadas en el corazón.

Jaime Garzón Rivero