I

Implicarse

El miedo es el enemigo.
En ninguna parte puedes salvarte.
Tendrás que correr o enfrentarte.
Y si estás solo, tu cabeza dirá.
Late fuerte el corazón.
¿Te lanzas al desafío?
Puede que no tengas culpa,
que no vaya contigo,
pero que sea el bien.
Lo piensas… «¿Y si me arriesgo?»
La indiferencia parece hasta pecado.
Es tu vida,
hazlo o mira para otro lado.
Lo que coseches tendrás en el futuro.
Tampoco es cuestión de imposibles…
Implicarse es la manera.
Y te harás más fuerte,
tendrás más experiencia,
te harás más señor,
y así, así, señor de señores.
No es que busques siempre
o que por casualidad solo te acontezca,
pero pasan muchas cosas todos los días.
Haz y tendrás enseñanza,
respeto, corazón, ¡alma!
Es interesante, ¿verdad?
Salir del rebaño y llegar a ser alguien.
¿Va ser la vida una tele y una cama?
Prudente, pero piensa.
No hay más.
Ahora coge el miedo y enfréntate a él.
¡La vida puede ser apasionante… !

Jaime Garzón Rivero

A

Alba

Quédate conmigo, no te marches.
Dame un beso más,
agarra mi mano.
¿Qué mal hago queriéndote?
¿Y tú, olvidaste lo que me quieres?
Al alba nos despertamos, si es que dormimos…
Coge mi mano, no la sueltes
y háblame de nuestros sueños.
Te acaricio la cara y te miro los ojos…
Mi alma se enciende,
y que te gusta mi sonrisilla.
El alba… un nuevo día contigo.
Yo solo quiero pasar mi vida a tu lado.
Si los enamorados se quieren como nosotros,
¡cuando amor hay… !
Si se quieren como nosotros,
nunca se dejarán.
Si se quieren así ¿quién se dejará?
Nadie ¿verdad?
Me gustan tanto las albas…
Será que somos compañía y sentimos alegría
por un nuevo día.
Yo solo quiero estar a tu lado.
Tú sientes lo mismo,
¿verdad amor?
Que no nos quiten estos momentos.
Otra vez te acaricio.
Nos enlazamos las manos
y luchamos en la cama.
¿Entonces, sí me quieres?
¿Nos besamos al alba…?
Nunca te dejaré, ¡prometo!
¡Nunca!

Jaime Garzón Rivero

N

Niño Jesús

¡Príncipe, Niño Jesús!
¿Has jugado hoy con tus amiguitos?
¿Ya llegó de la carpintería tu Padre José?
¿Y tu madre María, preparó bien la comidita?
¿Todavía no sabes leer, Niño Jesús?
¿Pero quieres aprender, verdad?
¿Y tú Pueblo Nazaret, es muy bonito, verdad?
¿Quieres un dinerito para algunas chucherías?
¿Me das un besito, Niño Jesús?
Gracias por ser tan bueno con nosotros, Niño Jesús.
¡Adiós, adiós!

Jaime Garzón Rivero

D

De las Dudas

No hay verdad donde anida la duda,
es inescrutable su paradero,
no saber si andar adelante o no,
ni si se acierta o se falla,
y tal vez tenga alguna,
alguna respuesta,
pero la paradoja de la duda pura
es que no tiene respuesta.
Por lo personal, por lo universal,
¿dónde queda la verdad?
Otras veces meditas,
tal vez vences,
te lleva un tiempo,
quizá inmediato,
y es sano dudar,
se piensa, se discrepa, se analiza,
y con lo que pesan, a veces,
se puede seguir viviendo.
Si tienes dudas pregunta, busca,
así se encuentra,
y cuando dejas la duda atrás,
se sigue como si nada
o entra el alivio.
La vida muchas veces
es un examen
con las preguntas trucadas.

Jaime Garzón Rivero