


Jaime Garzón Rivero



Jaime Garzón Rivero

Una Última Canción
Una última canción,
Garzón Rivero.
Unos últimos compases,
unos últimos versos.
Escríbele a ella,
a la noche,
a los amigos,
que a nadie le guste
más que a ti.
Dime por qué escribes, Garzón,
dime por qué la música
y esas letras.
¿Dark Country?
Tú tan poético…
¿De dónde saliste?
Aquí solo en Arcadia…
Dime por qué escribes Garzón Rivero,
Yo no sé
si aún te quiero…
Jaime Garzón Rivero

Después de Todo
Después de las palabras,
de las noches solitarias,
de la resaca.
Después del fin del mundo,
después del último cigarrillo,
de quedarme ante mí mismo.
Después de llover
y caminar junto a la lluvia,
después de salir
por los bares de copas,
de quedarme sin dinero
y sin whisky.
Después de perdonar
a mis hermanos,
de rezar lo que sé,
de sentirme digno
aunque haya quien diga que no.
Después del maravilloso amanecer,
después del frío,
después de tu sonrisa,
después de que te fueras.
Después de «te quiero»,
después de un beso,
después de aquella canción.
Después de soltar la guitarra,
después del último suspiro…
Inhalar… exhalar…
Después de todo
sólo me quedo contigo.
Jaime Garzón Rivero
Entre mis brazos
Tienes que dormir en mis brazos otra vez
para contarte secretos al oído
y darte mucho cariñito.
Al calor de los cuerpos
pasamos el frío del invierno
y somos amor y ternura,
viento y misterio.
Y ahora me miras al lado del hombro
y sonríes y lloras
y somos felices
y hablas
y es poesía.
Cuánto te quiero…
¿Y tú a mí preciosa…?
Somos almas gemelas
acurrucados entre mis brazos
y sueño no despertar jamás
y guardar todo lo que siento adentro
en ese lugar del corazón
que se guarda para los amados.
No podría vivir sin tí a mi lado.
Yo te quiero tanto…
¿Y tú a mí preciosa…?
Así, así, entre mis brazos…
Jaime Garzón Rivero

El Poeta
En el libre albedrío
vive el Poeta,
en una cárcel de libertad
y posibilidades.
Y son sus ojos a semejanza
de la luz,
y son sus manos el dolor
y la brillantez de la escritura.
De carmín imagina tus labios,
de sol tu cabello,
de esperanza oscura, el tiempo.
Son signos de grandeza
el corazón y el alma.
A nadie quiso agradar
más que a Ella,
y los hilos de la trama
acaban en el Bien
o la Tragedia.
Quieren vivir más
mientras mueren,
cazando palabras malditas.
Y su voz se acaba en tierra
y vive en el mar,
como eternidad rugiente su poesía.
Quieren vivir de ello
y nadie pudo.
Es la asignatura pendiente de todos
los que algún día soñaron el verso.
Y con un beso cierro tu boca,
y con un abrazo
nuestra soledad
que a nadie duele más
que al Poeta.
Jaime Garzón Rivero