La Mala Diosa

«A Baudelaire.»

«¡Nunca!»,
le dije a aquella Diosa decadente.
Aún era bella
por los conjuros de su magia.
Tantos excesos…
Era de cualquiera
que quisiera un polvo,
la más fácil,
la primera en ofrecerse
a todo el mundo.
Pobrecilla,
nunca la quisieron.
Tanto poder,
tantos recursos consumidos
para su vida…
¿Con qué propósito?
Con el de degradar el amor
y la existencia ¡por lo menos!
Nada le debían
más que apenas
favores sexuales.
Una reina ridícula
y patética
de la alta alcurnia
nacida para el vicio.
Y se me acerca
y me provoca con sus encantos
pero tiene una impronta
del alma tan fea…
Dios se apiade de ella.
A mí también me da pena,
pobrecilla,
teniéndolo todo
y no siendo más que ridículo.
Estaría mejor muerta.

Jaime Garzón Rivero