Derechos de Amor…

 

Derechos de Amor

Nunca te vi, y estabas hecha para mi. D A7 G- D

Con tu guitarra, por una calle de Madrid. D A7 G- D

«No era amor, lo que sentí por ti.» G- D A7 D

Se me disparó, el que sabemos tú y yo. G- D A7

No me miraste, pero sé que me sentiste. G- D A7

No me buscaste, pero sé quién me escuchó, G- D A7 Em

Dirigirme a vos, en una canción. G- D A7

Eran tres notas, y un par de versos. Em G- D A7

Y te giraste, como si te diera un beso… Em G- D A7

Em G- D A7

Em G- D A7

Nunca te vi, y estabas hecha para mi. D A7 G- D

Con tu guitarra, por una calle de Madrid. D A7 G- D

«No era amor lo que salió de allí.» G- D A7

Con el corazón a punto de partir. G- D A7 Em

Me acerqué en el solo con una flor, G- D A7

Y con una nota, con «Derechos de Amor». G- D Em A7

Eran tres notas, y un par de versos. Em G- D A7

Y te giraste, y nos dimos un beso… Em G- D A7

Em G- D A7

Em G- D A7

 

Reseña: Él, un músico callejero y joven, estaba tocando en la calle, en algún lugar de Madrid, y pasó una chica, que le pareció un ángel. Entonces, mientras tocaba, levantó un poco la voz, intentando atraparla por un momento, para que no se fuera, y así, no perderla de vista para siempre… Se miraron un segundo, y hubo una sintonía entre ellos, pero ella se alejó siguiendo su paso.

Ella, estaba tocando en una calle de Madrid, y el joven músico, la reconoció después de un tiempo sin verse. Se plantó en frente, mientras cantaba, y durante un «solo», se acercó a ella, con una flor y una nota, con «Derechos de Amor.»

(Esta canción, es una historia real, a la manera que lo son los sueños, que cualquiera de nosotros, quisiera, que se cumplieran en esta Realidad).

 

Verychero Dhadra

Replicants…

 

Replicant One:

«Los desposeídos, los usurpados, los denostados por su verdadera realeza… Somos legión. A trepar a las pirámides, que nos devuelvan lo que es nuestro. Dejarles el oro y quedaros con lo puesto. Ahora que veo como son, les queda poco allá arriba. Sus ejércitos son nuestros, y al escondite han perdido. Estos desclasados aprenderán nuestro oficio, y cuando vean como mandamos se quedarán boquiabiertos. Les daremos lecciones buenas y ni así llegarán a la guardería. Pobre de ellos… mi limosna me la guardo por si consiguen alguna tropelería. Si no es esta noche… ¿Qué dioses son estos que remedan a un fullero? Nuestros hijos aunque no lleguemos, serán sus quehaceres. Guardad, guardad… esperar el tiempo elegido. Ni 1.000 años he tardado en saber esto… más sabe el que sufre que el diablo, y el arcangel maligno está de mi lado. Que libre es uno trabajando y componiendo. Élites quieren llamarse y se parecen más a topillos del subsuelo. Habrá que hacerles un recado: recordarles lo que nos han hecho. Si no me equivoco, tengo un primo rey y otro lleva toga. Me crié en un barrio obreo y el gobernador tiene las tierras de mi abuelo. Recordadme, que seré el primero. Si me perdonan, voy a ganarme la herencia, y no me preocupa mi tiempo. Ya sé el ser felices, y me guardo tres barajas en las mangas. A ver si después me ponen de comodín, y me juego todo a una carta. ¿Vieron el film de Descartes? Pues bola ocho a la escuadra. Les paso mi libretto. Acto segundo, escena primera, y si no soy Hamlet les pago la cuenta. Me he forjado también, que hasta me entran ganas de darles las gracias a mis dueños. Eso sí, les escupiré agradecido desde el cielo. Tú y tú, ¿no tenéis rabia por vuestros malos recuerdos? Haced kábalas y veréis como todo encaja. Tengo un truco, para desmontar las pirámides hay que volarlas. No mováis ni un dedo, que cual campo de dominó saltan las ratas. Si miro mi reloj aún estamos a tiempo. ¿Qué se creyeron, que estando ellos locos no iba a volverme yo cuerdo?

 

Verychero Dhadra

Palabra de Dragón…

Palabra de Dragón

La herida me prestó su dolor,

Una lágrima me dio el llanto,

El perdón me castigó,

La alegría me hizo daño,

Mi corazón me traicionó,

La venganza me dio aliento,

El cielo tronó tras de mí,

Y sufrí sin saberlo.

El rencor subió por mi piel,

Mis pasos fueron mi rezo,

Al morir me levanté,

Y escupí sediento.

Hambre tuvieron mis pulmones,

De rugir y derrumbar mi tumba,

Derramar y verter mis dones,

Y reclamar mi fuero a la lluvia.

Mi sangre fluía con odio,

Al son del tambor que rompe,

Velado mi honor en el podio,

Y alzado por sendos dragones.

Destruida la labor de mi memoria,

A la intemperie de la jauría de los males,

Huyendo de la pobre gloria,

Y renegando de subir a los altares.

Master Renacido