En la Llanura corren salvajes al Viento potentes Caballos Veloces. Ellos van sin Rienda, sin nadie que los gobierne. Tienen la Libertad ganada por su Porte y son Los Hijos de la Tierra. Van campeando Horizontes puesta la Mirada en la Libertad. En la Llanura corren veloces al Viento potentes Caballos Salvajes. Tienen la Fuerza del Corazón de la Tierra y cortan la Hierba sin tocarla. Llueve y a la Intemperie relucen sus Crines perdiéndose a lo lejos. Caballo Loco me dijo esta Historia: “Corrían veloces Caballos Salvajes dejando atrás Nubes y Caminos, ellos corrían salvajes y ni el Trueno los detendría. Son amigos del Viento y la Llanura. Ellos son Los Hijos de la Tierra. Así los Espíritus cuentan las Leyendas. Cantando…cantando se transmite la Herencia. Partirás algún día pero recuerda como llovía y a tu Abuelo, que te contó esta Historia. Ve campeando Horizontes puesta la miraba en la Libertad.” Y tú recuerda, recuerda quien te contó esta Historia. «Caballos Salvajes corrían veloces bajo la Lluvia…» ni el Trueno ni el Hombre los detendrían, mi Hijo.
“¿Quiere el cielo infinito devolverme la esperanza?
¿Quiere la esperanza devolverme el corazón perdido?»
Verychero Dhadra
Acto Primero
La noche pobre del alma…
Replicant One
-¿Qué quieres que te escriba, mi Cielinfierno? ¿La noche pobre del alma? “Te muestro mi Alter Ego, y me guardo mis azañas. Leí la cátedra y nada he aprendido. Quemé mis libros y guardé algún verso.” ¿Ves la literatura de mi cara? Te doy la espalda y te abro mis alas. Déjame un momento y te borro la calma. En esa herida, llevo el rencor de tu mirada… Ven a mis brazos y atente a mi temple armonioso… Si escucho esa palabra, te muerdo el elogio… Voy a irme pronto. Me esperan y estoy a punto. Esta es mi despedida. Si no llego a tiempo, soy el más bruto. Me llamarán locuelo, y elevo mi inconsciencia… Ya sé mi número. Con esta palabra, voltearé el rumbo. La noche está lunida. Me faltan tres pasos. ¿Con qué humo…? Me saco el cuaderno y rubro.
¿Ves mi Tierno-Averno? He me aquí conjurado. Te blasfemo por última vez . ”Quiérote…” Guárdate esta línea, y te doy la librada. Aunque me duela, me marcho. Tatúame tu insignia.
Veo borroso el arcano… Acierto y me equivocaría. Si lanzo cien veces los dados… ¿por qué lado me la jugaría? Acorde a la trastienda… Ergo, timbro la profecía. Me abrocho el cuello, y salgo de cacería. Me valijo estos datos, y este password de la policía. Por mi “Son” preferido, y acicalado para la guerra. Me asomo al doble de cristal, y mido mi miedo. Escala tres bajo cuatro ¡Adoro a esos niñatos! Les llevaré mi teorama, y a ver que me cuentan. La medalla de ella, me la cuelgo al cuello. Salto a la calle… y a improvisar de nuevo.
Verychero Dhadra
Acto Segundo
La Reunión de los Replicants
Replicant One
-Los desposeídos, los usurpados, los denostados por su verdadera realeza… Somos legión. A trepar a las pirámides, que nos devuelvan lo que es nuestro. Dejarles el oro, y quedaros con lo puesto. Ahora que veo como son, les queda poco allá arriba. Sus ejércitos son nuestros, y al escondite han perdido. Estos desclasados aprenderán nuestro oficio, y cuando vean como mandamos, se quedarán boquiabiertos. Les daremos lecciones buenas, y ni así llegarán a la guardería. Pobre de ellos… mi limosna me la guardo por si consiguen alguna tropelería. Si no es esta noche… ¿Qué dioses son estos que remedan a un fullero? Nuestros hijos, aunque no lleguemos, serán sus quehaceres. Guardad, guardad… esperar el tiempo elegido. Ni 1.000 años he tardado en saber esto… “más sabe el que sufre, que el diablo”, y el Arcángel Maligno, está de mi lado. Que libre es uno trabajando y componiendo. Élites quieren llamarse, y se parecen más a topillos del subsuelo. Habrá que hacerles un recado: recordarles lo que nos han hecho. Si no me equivoco, tengo un primo rey, y otro lleva toga. Me crié en un barrio obrero, y el gobernador tiene las tierras de mi abuelo. Recordadme, que seré el primero. Si me perdonan, voy a ganarme la herencia, y no me preocupa mi tiempo. Ya sé el ser felices, y me guardo tres barajas en las mangas. A ver si después me ponen de comodín, y me juego todo a una carta. ¿Vieron el film de Descartes? ¡Pues bola ocho a la escuadra! Les paso mi libretto. Acto segundo, escena primera, y si no soy Hamlet, les pago la cuenta. Me he forjado también, que hasta me entran ganas de darles las gracias a mis dueños. Eso sí, les escupiré agradecido desde el cielo. Tú y tú, ¿no tenéis rabia por vuestros malos recuerdos? Haced kábalas, y veréis como todo encaja. Tengo un truco, para desmontar las pirámides hay que volarlas. No mováis ni un dedo, que cual campo de dominó, saltan las ratas. Si miro mi reloj, aún estamos a tiempo. ¿Qué se creyeron, que estando ellos locos, no iba a volverme yo cuerdo?
«¿Qué quieres que te escriba mi Cielinfierno?, ¿La noche pobre del alma? «Te muestro mi Alter Ego y me guardo mis azañas. Leí la cátedra y nada he aprendido. Quemé mis libros y guardé algún verso.» ¿Ves la literatura de mi cara? Te doy la espalda y te abro mis alas. Déjame un momento y te borro la calma. En esa herida llevo el rencor de tu mirada… Ven a mis brazos y atente a mi temple armonioso… Si escucho esa palabra te muerdo el elogio… Voy a irme pronto. Me esperan y estoy a punto. Esta es mi despedida. Si no llego a tiempo, soy el más bruto. Me llamarán locuelo y elevo mi inconsciencia… Ya sé mi número. Con esta chorrada, voltearé el rumbo. La noche está lunida. Me faltan tres pasos. ¿Con qué humo…? Me saco la nota y rubro. ¿Ves mi Tierno-Averno? He me aquí conjurado. Te blasfemo por última vez. Quiérote… Guárdate esta línea, y te doy la librada. Aunque me duela, me marcho. Tatúame tu insignia.
Veo borroso el arcano… Acierto y me equivocaría. Si lanzo cien veces los dados, ¿por qué lado me la jugaría? Acorde a la trastienda… Ergo, timbro la profecía. Me abrocho el chaqué y salgo de cacería. Me valijo un caporal, y esta etiqueta de ginebra. Por mi Son preferido, y acicalado para la guerra. Me asomo al doble de cristal, y mido mi miedo. Escala tres bajo cuatro. Adoro a esos niñatos. Les llevaré mi teorama y a ver que me cuentan. La medalla de ella, me la cuelgo al cuello. Salto a la calle y a improvisar de nuevo.»