¿Cuánta Justicia hace falta, para ser libre de verdad? ¿Cuánta Libertad hay que gastar, en conseguir esa Justicia?
Libres, pueden ser muchos, y justos también. Ahora, cuando hay una excepción, que incumple la regla, hace falta otra regla, y una analogía, para ese caso exclusivo, y todos los que se le parecen. ¿Va a sentirse alguien justo cuando, aunque sea, uno solo de los hombres o mujeres, no tengan Justicia?
¿Y la Libertad? ¿Se siente uno libre sin Justicia?
Cuando, supuestamente, tienes Libertad y Justicia, y alguien no la tiene, ¿no se teme, que le pueda pasar a uno, algún día también? ¿Y esas Efemérides, que cuando parece que amanece en un lugar, esa misma luz, parece que se apaga en otro?
¿Y la responsabilidad, cuando se es consciente de todo esto, si es que, es cierto, y tienes el llamado poder de cambiar las cosas, institucionalmente, y no lo haces, porque tienes la excusa, de que no se puede poner todo el mundo de acuerdo, para hacerlo, o porque se antoja imposible, y le llaman Utopía, supuestamente también… ? ¿No se unen, todos esos mismos, para apostar en las mismas Cúspides Empresariales?
Y ahora les digo, a mí que me falta “confianza”, ¿tan difícil es hacer la regla, para la excepción? ¿Cómo la excepción de una sola persona sin Justicia, va a confirmar que hay Justicia? ¿Y cómo, sintiéndose uno justo, no hace nada para que le den, a esa persona, un poco de Justicia? Aunque sea una excepción muy grande, y poniéndonos en el caso, de que esa persona, tampoco sea muy buena, ¿no le hace falta Justicia también? Por eso digo, que si no se tiene Justicia para uno bueno, ¿cómo la van a tener los malos? Y si no la tienen los malos… normal que el bueno, aunque sea una excepción, tampoco la tenga.
Nada les pido a los justos sin Justicia. Y a los otros tampoco, si son tan justos. Amén.
Y apuntó al centro… pero no con el alma, ni con la mirada.
¡ZenMnMnn…!
Que armonía tendría ese hombre… que falló la diana, y acertó en la Tierra. Cuando cogió su flecha, ya tenía partida otras nueve. Al Temple le faltó un tropiezo, y a su acierto, las flechas de su canana. Volvió a por otras nueve, para tenerlas listas para mañana, y por el camino, cortó de nuevo algunas ramas. Que el Temple se pierde en el tiempo, como la flecha partida. Que la que buscó y dio en la Tierra, es la que le queda por partir. De nuevo bajando de su montaña, sin mirar si era esa flecha… ¡ZenMnMnn…! La tenía hoy… pero era para mañana.