S

Siguiendo el Camino


Cuarenta años de soledad,
y siguen sumando.
¿A quién le cuento
la poesía o la estrella
si ellos también lo saben
y no lo quieren saber?
Siguiendo el camino,
que duermo, pero poco,
y "lo que no vivo"
porque el camino
no va por ahí.
Y es difícil
tener compañía,
aunque se tenga,
porque hay un fuero interno
nunca perturbado
por otros,
por eso que no se me olvide
hablar, y cantar, menos,
que solo te ven
pero no se sabe
llevando atuendo
y oficio.
¿Harán falta poetas
en esta Tierra?
Perdonen que me marche ya,
que no hay nada
más bonito para mí,
que la Soledad.

Jaime Garzón Rivero

N

Niña de las Candelas

La Luna, la Estrella,
el Baile, las Bulerías.
¡Niña de las Candelas,
que viene el hombre
que Tú querías!
Y danzas las Coplas
y cantas con palmas
al compás del tambor
que llevas de Corazón.
Y ese Gitano, Rosauro,
y Tú Canela,
llevas el traje de lentejuelas.
Te miran sus ojos,
que eres jovencita
y Él, Mozo Caballero.
«¡Le doy un beso
a quien yo más quiero!»
Niña Gitana,
que quieren tú mano,
y tu «Papa» se está preparando.
Te llevan las flores
y sigues bailando
al lado del Mozo
que te está camelando.
¡Cómo canta «el condenao»
que otro beso te ha «robao»!
¡Niña de las Candelas,
buena vida te espera!

Jaime Garzón Rivero

A

A la Luz de las Velas


Piel de aceituna,
cómo te arrullo
bajo la Luna.

Camino errante,
cómo me siento
cuando te tengo delante.

Niña de mis ojos
que eres Maga
de los colores rojos.

Al pie del cañón,
como tiembla
mi Corazón.

Solista y cantante,
te acompaño donde quieras.
No me hagas un desplante.

Bonita Trovadora,
cómo me cantas
al filo de la Aurora.

Gatita de las Candelas,
nos veremos
a la Luz de las Velas.

Jaime Garzón Rivero