P

Pobre Poeta

Pobre Poeta…
¿Ya te quedaste solo con la Poesía?
¿Te harás rico con ella
si nadie pudo?
Tienes fuerza y virtud
pero pasas ahora por la tristeza.
¿Nadie te contesta?
Sinergia, espíritu y musas.
¿De dónde te llega la inspiración?
¿Del amor, de la ambición, de la soledad?
Narras como ninguno,
sin embargo no te hacen caso.
Muchos envidiosos también,
por ser claro y Poeta,
por ser llano y caballero.
No me dices nada
y así lo dices todo.
Compartir, ¿verdad?,
eso es lo que querías,
y fama y renombre.
Eres culpable de un sueño
imposible,
de un modo de vida que no hay,
y serás pobre y pasarás miseria
y aún así no te rindes.
Pobres de aquellos que no saben ver…
¡Que tengas Justicia algún día!

Jaime Garzón Rivero

D

De Sirenas y Marineritos

Quien quiera comprender a una Sirena
tendrá que saber
que no viven de la nada
y que muchos las pretenden.
Las quieren por ser guapas y especiales,
eso se ve,
pero esa gente se equivoca
si las quieren solo por eso,
porque Ellas también tienen corazón y sentimientos,
y podrás gustarles o no gustarles,
que Ellas tienen a la vez sus preferencias,
y están acostumbradas a ser
cotizadas y codiciadas.
No todas las mujeres son así,
las Sirenas tienen magia, les gustan las artes
y en el fondo están muy solas,
pero les sobra valentía.
¡Anda que no son toreras
con tanto tontaina que hay!
Los Marineritos buenos sueñan con Ellas,
y se hacen locuras por tenerlas.
Véngala si tienes que vengarla, hazte su amigo, entrégale algún presente,
habla con Ella, da Tú el primer paso, que sepa que la quieres
y piensa que es para toda la vida.
Sal ahí y no pierdas el tiempo.
Cada día es un día menos sin Ella.
¿Dejarás que se marche con otro…?

Jaime Garzón Rivero

J

Jamás

¡En el nombre de mi corazón,
en el nombre de mi alma,
en el nombre de mis sueños!
¡Jamás me rendiré!
¡Por dura que sea la mañana,
por largo que sea el día,
por intratable que sea la noche!
¡Porque me enfrente a muchos,
porque no me den la razón,
porque esté solo… !
¡Jamás me rendiré!
¡Por más que me mientan,
por más que me escondan la verdad,
por más que me amenacen de muerte!
¡Jamás, jamás me rendiré!
¡Por más que camine solo,
por más que no quede nadie en pie,
por más que sea el último!
¡Jamás, jamás me rendiré!

Jaime Garzón Rivero

C

Contigo

Buenas noches.
Aún quiero estar contigo
y todavía no sé qué decirte.
No te conozco tanto,
apenas hemos hablado,
pero me enciendo al verte.
Tú me miras como si quisieras
comprobar algo.
Quizá te preguntes si te quiero.
Aunque seas distinta
no lo serás tanto para que
no te quiera,
y yo he visto algo especial en tí.
Eres bella, ¡pero qué aura tienes!
No todo el mundo brilla
y menos por ella sola.
Ahora que pienso
deben ser muchos amores así.
Un indicio, un detalle, una señal,
una mirada, un gesto,
un tono de voz, un comentario…
Algo que te orienta y te convence.
Luego toca preguntar.
«¿Podríamos quedar algún día?»
Y si hay magia y queremos
pues nos conocemos mejor,
a ver si somos compatibles
y queremos las mismas cosas.
Eso suele ser corriente.
Vivir juntos, quererse,
tener familia, casa, trabajo…
¡Pero que magia siento ahora!
¡Me resulta tan bonito… !
Y más que será, me imagino.
Pero ya sabemos que aunque
seamos iguales, somos distintos,
y que las historias de amor existen,
por jóvenes que seamos
y nos toque vivirlo.
Ya sabes amor.
Espero no fallarte
si me das una oportunidad.
¡Te quiero!

Jaime Garzón Rivero

E

Errante y Maldito

Errante voy por los caminos.
A veces me alejo de todo
y contemplo.
Lo dejado atrás es un tesoro
en mi recuerdo.
Cuando soñaba que te quería…
¡Qué muchacho era entonces!
Y ahora lo solo que voy
sin respuesta.
Media vida por vivir
mal contada aún me queda.
El que sabe, no cambia ni piensa en cambiar,
hay que ser uno mismo.
Si estás muy equivocado, corrige, si tienes dudas, mantente hasta otra señal,
si estás bien actúa en consecuencia.
Y yo que no dejo de pensar
que todo se ha olvidado
un poco de mí,
me contento en mi camino.
Errante dije, pero es una deriva
que puede que me lleve a algún sitio.
No dejaré de hacer mientras tanto.
No olvidaré…
¿Qué sería de alguien sin recuerdos?
Nada, la partida es otra.
La Torre de Babel
aún no ha caído,
el corazón aún late,
el alma aún sobrevuela el abismo.
¿Recuerdas aquella noche
a orillas de querernos para siempre?
No hay bondad que se me pierda de tí,
ni sortilegio que no haya probado,
¡para tenerte!
Ojalá se olviden todos de mí
y me quede solo
contigo una noche.
Solo eso quiero.

Jaime Garzón Rivero