Y

Nota:  «No toméis drogas.»

Yo te vendo

¿Quieres jugar?
¿Qué quieres coca o marihuana?
¿No tendrás miedo, verdad?
¿Nunca probaste?
¿Qué tienes, 17 años?
Yo a tu edad me metía de todo.
Estás dudando, ¿no?
Pruébala, por probarla no pasa nada.
Te metes un día y otro, si no quieres,
pues nada.
A esta te invito yo.
Ya sabes que si quieres yo te vendo.
No dejo fiado ¡ehh!
Si todo el mundo lo hace alguna vez.
Métete la raya ya.
No seas tonto.
¡Jajaja!
Otro que cae.
Eres libre para tomar las drogas,
pero no para dejarlas.
Piénsalo bien después de unos días.
Otro tonto que cae.
¡Aparta idiota!
Ya sabes, si quieres,
yo te vendo.

Jaime Garzón Rivero

P

Princesa Prometida

Te amaré mejor con los años,
como a mi princesa prometida,
como a la mujer que quise
y quiso amarme,
como se quieren los lobos,
con sangre y para toda la vida.
Como Ángel a su Angélica,
como caballero a su dama,
como se quiere a un campo,
como se quiere a la tierra,
mejor todavía.
Te querré aunque me queme el fuego,
aunque sea inmensa la duda,
aunque haya pesar en tus ojos,
porque sé que eres buena
y adrede no me fallarías.
Con alegría te amaré,
con pasión y gloria
para que seamos felices,
y no me olvidaré de tus besos y abrazos,
de todo lo que haces por mí.
Te amaré todos los días
incluso cuando ya me haya ido ¡desde el cielo!
¡Te amo!

Jaime Garzón Rivero

E

El Ángel Caído

Él estaba maldito.
Andaba siempre solo.
Se lo veía pasear por las calles
en la noche
y era bello y alto,
esculpido por la justicia.
La gente se sorprendía de verlo
pero el hechizo de la soledad
era más fuerte que la fraternidad
o el ser amigo.
Se miró al espejo
y tocó con su mano el cristal
como para acercarse así mismo.
Nadie lo quería,
y era elegante y con garbo.
¿Cómo pudo este ser sobrevivir tan solo?
Decían que era un Ángel Caído,
soberano de su vida
y su soledad.
Nadie lo echará de menos cuando muera,
nadie se acordará de él,
se perderá en la historia y el recuerdo.
Él era bello y estaba solo.
Miró una noche la luna
y alargó la mano hacia el cielo
como para acercarse.
Nadie lo quería.
El Ángel Caído…

Jaime Garzón Rivero