El Mercader (Canción)

El Mercader

He vendido mujeres y niños

Y mi alma la lleve el Diablo,

Me he llenado con droga el bolsillo,

Son mentiras las veces que hablo.

He comprado varias Democracias,

Con sus leyes y dignos tratados,

Tengo siempre quien ría mis gracias,

Pago a sueldo a perros soldados.

He importado los males de oriente,

Te he llevado a la trata de blancas,

He sembrado hambre entre la gente.

¡Hagan juego que gana la banca!

Con la guerra valores al alza,

Engordando mi cuenta corriente.

Nadie sabe nunca lo que pasa,

Con el vicio gobierno las mentes.

Mira bien, soy el Mercader.

Como un dios predico mi fe.

Yo siempre gano,

Son míos los dados

Y cuando muera

Me lleve el Diablo.

Jaime Garzón Rivero

Para un Preso (Poema)

«A Miguel Hernández.»

Para un Preso

Dame el veneno
en mi celda
que yo ya no quiero
más vivir.
Dame y que me venga
la muerte,
que el olvido
sea mi morada.
Que morir sea
mi salvación
que no tengo justicia
ni patria
y soy sólo en el mundo.
Ya no rezo
porque el Señor
no me escuchó
y sueño la aurora
de mi partida.
Para un preso
un último deseo,
que no vengan los míos
a despedirme…

Jaime Garzón Rivero

La Realidad (Poema)

La Realidad

A la realidad le da igual
lo que pienses,
ella si llega el caso
te asimila y ya está,
no se puede cambiar con sueños
a menos que sean buenos
y estás de más si crees
que vas a influir
por tu cara bonita.
Usa la palabra,
el pensamiento,
las redes sociales
y hasta por error
hay quien influye.
Pero cambiar cosas
como gobiernos
o estadísticas
es cosa de alquimistas.
No todos tienen ese poder
hay que estar en el mundo
y la suerte de tu lado.
Nada es igual
de una época a otra.
Aporta bien
a, esta, nuestra realidad.

Jaime Garzón Rivero

Triste y Solo (Poema)

Triste y solo

Estaba solo y a la intemperie,
creyó en la venganza y el odio,
se perdió por un suburbio
y apareció en un parque.
Rezó un poco ante tanta tristeza,
cerró los ojos
y se tranquilizó ante la negrura,
sólo el sabía el final
encomendándose al Cielo.
«Yo por ser quien soy
no merezco vivir»
y saltó a la vía
cuando pasaba un tren.
Aquel hombre murió
muy solo y triste.
Algo brilló en el Cielo.
Era el hijo de alguien,
el amigo de alguien
y se quitó la vida.
Quizá con un poco de ayuda
hubiera conseguido salir adelante
pero no fue su caso,
no tuvo esa suerte.
A estas horas muchos le lloran.
Casualidades y momentos
lo llevaron hasta allí.
La mente es un gran laberinto.
Sea este chico
Ángel del Cielo…

Jaime Garzón Rivero