Capricho (Poema)

Capricho

Veo esa Luna
y la quiero mía.
Son las estrellas
acompañantes
de nuestra noche.
Yo también soy la noche
y quiero a esa Luna.
La llamaré cuando
nadie mire el infinito,
la acurrucaré entre mis brazos,
la haré solo mía.
Es capricho
pero es amor.
Yo la vi
y ahora será mía.
Si puedo por qué no,
pero es tan bella ella…
Estará sola
como todas las lunas
y a esas alturas
se sabrá todos los trucos.
No será fácil
pero algo me dice
que lo intente.
Nadie sabe mi amor,
soy uno en la noche
rodeado de todos.
Le hablaré con voz
romántica,
le diré que la quiero
y será verdad
por pasión y deseo.
Yo que ya conozco
el día oscuro
aún me queda una dama
por conocer.

Jaime Garzón Rivero

Judas (Poema)

Judas

Judas ha traicionado
a su amigo.
El maestro fue vendido
por treinta monedas de plata.
Le come la conciencia al discípulo.
Jesús que se lo dió todo
en afecto y amistad
y ha sido traicionado.
Los del sanedrín se alegran de ello,
la nueva religión estará en sus manos
y sin Jesús
ya no habrá peligro.
Judas intenta devolver
las monedas
y ante la negativa
las arroja en el templo.
Va solo con una cuerda.
Judas se suicida
ahorcándose de un árbol.
Pobre Judas
que no supo que la amistad
vale más que unas monedas.

Jaime Garzón Rivero

Princesa Divertida (Poema)

Princesa Divertida

¡Qué bella estás Princesa!
Tú siempre con las bromas.
Sin tu sonrisa estaría muy triste.
¡Y tienes un aura… !
Déjame que te cuente una historia,
a ver qué me dices.
Yo te escucho siempre que puedo,
me gusta estar contigo.
Yo también soy de las risas
pero con quién sé que puedo estar.
Y pintas una fantasía
y te vas por las nubes
y nos cuentas de bien la vida.
Eres la Princesa Divertida,
así te conoce la gente.
«¿Y «la Diver» va a venir?»
Gracias, Diver, por ponerme
siempre una sonrisa.
¿Quieres venirte mañana con la «pandi»?
¡Qué es una historia tuya!
Un zoo de fantasía,
una pintura del humor,
un poema de alegría.
Así me contagio yo
de las cosas buenas.
Un besito,
Princesa Divertida.

Jaime Garzón Rivero