Te tenía en brazos (Poema)

Te tenía en brazos

Al lado tuyo,
mi vida,
me siento único.
Y es ser mortal
un sueño
y es ser amado
una ilusión.
Yo te esperaré siempre
a que vengas conmigo
y te diré siempre
lo feliz que soy contigo.
Nunca te dijeron
te quiero
como te lo dije yo,
nunca te abrazaron
en la noche,
nunca te besaron
con tanta vida.
Y a mí
que me duele
que lo pases mal,
te digo,
que lucharé siempre
por nosotros
y que a tu imagen
me haré yo,
a tu lado
como las candelas,
a tu vera
lo más lejos.
Hoy he soñado
que te tenía en brazos…

Jaime Garzón Rivero

Mi Psicóloga (Poema)

Mi Psicóloga (Poema)

-¿Usted habla de telepatía?
-Sí, todo el mundo puede.
-¿Qué más piensa?
-En que la televisión miente mucho.
-¿Qué me cuenta de su infancia?
-Que está llena de muchas
lagunas y reconstrucciones.
-¿Reconstrucciones?
-Sí, recuerdos implantados.
-¿Y usted quién es
si se puede saber?
-¿Yo?,un elegido,
alguien que hace.
-Bien, ya tenemos
el diagnóstico.
Es usted paranoico.
-Bien, gracias.
-Le mandaremos
una medicación
y tendrá que venir
de vez en cuando
a revisión.
-No quiero medicarme…
Habeas Corpus.
-Lo siento, pero está usted muy mal…

Etc…

Jaime Garzón Rivero

Que siga el Juego (Poema)

Que siga el Juego

En el desánimo,
las palabras de un amigo,
el encuentro con la poesía
y quitarse las penas.
Escribir como contraparte
y meditar la línea de pensamiento,
sacar al fuego la desdicha
y sentir la lírica brillante.
Una narración
que tal vez esconda
los sueños,
un discurso
que cambie el rumbo del ánimo,
una modestia
que es ponerse de escritor.
Mal habida esperanza
de que alguien te lea
y mal llevada la modestia.
Otros años vendrán
y seguirán siendo míos los versos.
Este poeta erra una letra
pero consigue el poema.
Ya está el tiempo atrás
y es hora de rematar su poesía.
A veces sueñas,
otras escribes
y a veces se confunden ambas hazañas.
Basta por hoy,
que siga el juego.

Jaime Garzón Rivero

Cristo Señor (Poema)

Cristo Señor

Cristo Señor,
Rey de los Judíos,
sagrado corazón,
cumplido destino
de alzarse en la Cruz,
de caer en la muerte.
Ya se fue la luz
de su mirada inerte.
Virgen María,
señora eres,
y es la profecía,
una,
entre todas las mujeres.
Resucita Cristo
al tercer día
después del rito
del aleluya y la ira
que se pasa la pena
y es Cristo resucitado
el Alma más buena
que Dios nos ha dejado.
Su hijo, ejemplo en vida,
ejemplo en la muerte,
para los fieles que al verte
no dan por sucumbida
la Fe y la Esperanza
que nos regaló el Señor
con el valor
y su palabra.

Jaime Garzón Rivero