Princesa… La magia de la vida (Poema)

Princesa… La magia de la vida

Princesa…
que lo ha dado todo por mí,
que no me abandonó
cuando estuve solo,
que me quiso más que nadie,
que me dijo
la verdad
de su corazón.
Princesa…
tan bonita y tan serena,
fiel y cariñosa,
la luna que llena mis noches,
el sol que estaba a mi lado.
Yo solo quiero
que seas feliz,
yo solo quiero
que no te apartes de mí.
Princesa…
que veo en tu mirada
un mundo
tan hermoso
y siento de tu mano
la magia de la vida.
Princesa…

Jaime Garzón Rivero

Aparta (Poema)

Aparta

Pasos de Dragón,
martillazos de Justicia.
En el sendero del recuerdo
queda su memoria.
Y morirás por él,
aunque seas valiente.
No te enfrentes a los dragones,
ellos hieren y destruyen.
Cada espada partida,
cada escudo bollado,
son una de sus victorias.
Guerras entre dragones,
eso es lo que hay,
lo demás son escaramuzas.
¡Pendejo!, aparta del camino
del Dragón,
morirás inútilmente.
Estás demente,
eso es lo que te pasa,
te crees algo
y no eres nada.
¡Aparta, aparta!

Jaime Garzón Rivero

Nada más que comentar (Poema)

Nada más que comentar

Me siento perdido,
en los tiempos,
en los lugares,
en mis sitios.
Una ilusión,
las nuevas Eras,
todas son la misma
en lo básico,
eso sí,
más pantallas,
y voy mirando el celular,
y tocando mi guitarra…
Algunos «buenos días»
y «buenas tardes».
Estoy solo
ante la eternidad,
nada me espera aquí.
¿Y marchar?
Aún me queda fuerza,
aún tengo sangre en las venas
y me defiendo bien.
¿Cuántos años hace de esto?
Parece que se repiten.
Mi obra me dice que he avanzado.
Toco los acordes
y deshago la poesía.
Eso es todo para mí.
Ahora dime
si hay algún cuento así.
Nada,
mala suerte de activista
contra los dioses del mundo.
Yo pobre mortal…
¿Pero no era mi deber?
Así me desato.
Nada más que comentar.
¡Qué tiempo!

Jaime Garzón Rivero

El Mal (Poema)

El Mal

En el corazón del Mal
está la oscuridad perdida,
la licencia del libre
pobre-diablo
que quiere saciarse
en su alma malvada.
Si no lo ven, no lo siente,
pero carga el secreto,
le pesa la conciencia,
y es un silencio
que le alegra recordar.
El Mal no se acaba
continúa en los seres,
se expande, se contagia,
contamina.
Está en los buenos hombres
combatirlo
y luchar contra él.
Así toda la vida
hasta que se desgaste
y caiga rendido
cual Juicio Final
que lo destierre para siempre
que congele el Averno
y acabé con el ejército
y el sentir de este
ente, el Mal.

Jaime Garzón Rivero