Sobre la Verdad (Poema)

Sobre la Verdad

Un mundo sin verdad
no sería libre,
ni posible.
Se engendraría el Mal
de tal manera
que se acabaría todo.
No nacerían niños,
no habría amistad
ni colaboración,
se acabaría el trabajo
y la economía,
se perdería el amor,
seríamos desdichados
y los malvados acabarían con la vida.
Habría crímenes por doquier,
nadie querría vivir.
Un mundo sin verdad
no lo quiere nadie…
Luchar por la justicia,
por la libertad…
¿Pero luchar por la verdad
no es lo más grande?

Jaime Garzón Rivero

Me dejaste solo (Poema)

Me dejaste solo

Me dejaste solo.
Fue para probarme
si volvía a los bares
y líos de faldas.
Ahora lo sé.
Te sirvió para bien poco,
yo que tanto te quería…
Pero me vengaré
diciéndote
lo mal que estaba
y todo lo que yo
te quería.
Dulce amada,
no vuelvas a traicionarme,
yo que te quiero tanto
y tú, que me pusiste a prueba…
¿No te da pena ahora?
Un consejo,
esos juegos no son buenos.
¿Acaso te gustaría que te dijera
que me he ido
con otra aunque fuera mentira?
Pues eso, ¡no vuelvas!

Jaime Garzón Rivero

Gracias Preciosa (Poema)

Gracias Preciosa

Me querías mejor antes
cuando era malillo.
Me esperabas tarde,
me llamabas a menudo,
me preguntabas mucho «te quiero».
Ahora ando desubicado aún
con nuestra nueva vida.
Será que me tienes más atrapado,
que ya soy uno diferente
y no, no me quieres menos,
es que te hago menos sufrir
y tienes más confianza.
Los besos como tú me los das
no me los da más nadie.
Ahora que, estamos mejor,
yo lo sé,
sin tantos líos
y tantas broncas.
Ya nadie nos separará
y viviremos juntos,
y eso,
seremos felices,
como hasta ahora.
Y nada,
gracias por ayudarme
a ser yo
como nunca lo fui.
¡Te quiero preciosa!

Jaime Garzón Rivero

Santa Anita de Guadalcanal (Poema)

«A las niñas de Guadalcanal.»

Santa Anita de Guadalcanal

En un pueblo
vivía Santa Anita de Guadalcanal
y era una niña muy buena
y muy guapa,
que iba por la plaza de España
con sus padres,
Santa Anita de Guadalcanal,
y fue un día a coger aceituna
y la querían mucho
su abuelo y su abuela,
e iba a la escuela
y sacaba muy buenas notas,
Santa Anita de Guadalcanal,
que aprendía labores
de coser y bordar
y era una niña muy querida por sus amigos,
familiares y vecinos.
Ya se levantaba
Santa Anita de Guadalcanal
y le rezaba
a Nuestra Señora de Guaditoca
que para ella era la virtud.
Y crecía muy bien
y era muy buena
nuestra Santa Anita de Guadalcanal.
¡Gracias preciosa!

Jaime Garzón Rivero