Sé Bueno (Poema)

Sé Bueno

Un Dios triste
porque los hombres
se alejan a veces del bien.
Y Él es el bien y el camino
a seguir.
Si lo piensas está tan claro…
Pero entran los deseos
y los pecados
y el Demonio,
que también existe,
te tienta.
Quién conoce el amor,
la libertad, la sabiduría…
no los cambia por nada.
Y se es joven
y se cometen errores,
y se tiene curiosidad
y se quieren probar cosas,
pero esos descubrimientos
son del mal
y basta con imaginarlos.
«¡No los hagas!»,
te dirán tus mayores
que saben y tienen experiencia.
No dejes la senda buena
por una tontería…
El Mal también se expande
e invade,
pero sé bueno.
No hay más…

Jaime Garzón Rivero

Por los Siglos (Poema)

Por los Siglos

Pasan las horas por la conciencia
y son más largas
que de paso solamente.
Si viviera mucho
pasarían siglos…
Algo se tiene que aprender en tanto tiempo
y en la memoria
tendrán su impronta
los momentos más importantes.
Si se está bien
se quiere mucho a la vida
sin llegar a que te dé igual todo
o te sea insoportable.
Si no quieres vivir
cada momento es difícil
pero teniendo afinidad por vivir
que me esperaran los siglos.
Siempre con algo por hacer,
por descubrir,
por retomar,
con cariño al presente
y los buenos momentos pasados.
Nada, que me quedo por aquí
que se está muy bien
y se pueden compartir muchas cosas.

Jaime Garzón Rivero

Una Última Canción (Poema)

Una Última Canción

Una última canción,
Garzón Rivero.
Unos últimos compases,
unos últimos versos.
Escríbele a ella,
a la noche,
a los amigos,
que a nadie le guste
más que a ti.
Dime por qué escribes, Garzón,
dime por qué la música
y esas letras.
¿Dark Country?
Tú tan poético…
¿De dónde saliste?
Aquí solo en Arcadia…
Dime por qué escribes Garzón Rivero,
Yo no sé
si aún te quiero…

Jaime Garzón Rivero

Después de Todo (Poema)

Después de Todo

Después de las palabras,
de las noches solitarias,
de la resaca.
Después del fin del mundo,
después del último cigarrillo,
de quedarme ante mí mismo.
Después de llover
y caminar junto a la lluvia,
después de salir
por los bares de copas,
de quedarme sin dinero
y sin whisky.
Después de perdonar
a mis hermanos,
de rezar lo que sé,
de sentirme digno
aunque haya quien diga que no.
Después del maravilloso amanecer,
después del frío,
después de tu sonrisa,
después de que te fueras.
Después de «te quiero»,
después de un beso,
después de aquella canción.
Después de soltar la guitarra,
después del último suspiro…
Inhalar… exhalar…
Después de todo
sólo me quedo contigo.

Jaime Garzón Rivero