Hoy descubrí (Poema)

Hoy descubrí

Hoy descubrí que el tiempo
no es para siempre,
al menos en este mundo,
la existencia dura un periodo,
hasta aquí llegaste y ya está.
Digo que descubrí pero no,
porque puede que haya más vida
después de la muerte,
transcender y completarse
en el Cielo.
Pero no es seguro,
así que es mejor irse
con la tarea hecha,
lo que te dejen hacer por lo menos,
lo que buenamente puedas.
También aprendí que el trabajo
te hace mejor persona,
y que el amor es muy importante,
y la amistad
y el hacer cosas
que nos inspiren en el día a día.
Sólo os digo
«aprovecha el momento»,
como tantas veces se dijo,
porque nos marchamos también…

Jaime Garzón Rivero

Un buen Amigo (Poema)

Un buen Amigo

¿Sabes algún verso,
hombre desconocido?
¿De dónde vienes?
¿Puedo invitarte a tomar algo?
¿Me conoces y quieres
tocar conmigo?
Bien, me vendría bien un guitarrista
y unos coros.
¿Ya sabes que soy el último,
el caído, el maldito?
Te gusta mi arte.
Eso sí, nos dejarán tocar
por los bares,
se gana poco
y no da tanta envidia.
¿Sabes también que soy paranoico?
Nada, para que lo sepas.
Me gusta tu nombre.
Pareces buen amigo.
Adelante, ¡desilusión y bohemia!
Ya haremos grandes cosas
compañero.
¿Quieres otra copa?

Jaime Garzón Rivero

Traidor (Poema)

Traidor

Tuviste miedo
y no quisiste,
hicistes por dejar pasar
lo que aconteció en mi vida,
me dejaste tirado.
Sabías bien que yo
no me lo merecía
que quise ser bueno
siempre contigo
pero no has querido
ayudarme.
Me sé buen amigo
y podríamos haber trabajado juntos.
Nada, mucha pena
de que me traten así.
No me lo merezco.
Alguna vez dije
«solo el arte… «,
ahora digo
«solo sin amigos».
¿Tanto era, que no tuviste piedad
con los caídos?
Ignorar y ya está,
esta no es tu causa,
pero me brindé muchas veces
sin forzar
intentando buscar la forma
de acercarme.
Ahora estos son platos rotos,
ya no hay nadie
que me diga «vente conmigo».
Tú que podías y no hiciste nada.
De todo se aprende.
¡Siempre en mi corazón
traidor!

Jaime Garzón Rivero

Opio (Poema)

Opio

Opio…
Néctar de la adormidera,
la nube blanca de la heroína,
la pereza y el sueño.
Se te caen los pantalones,
has adelgazado,
la cara marcada por la droga,
y quieres más.
Estás enganchado al opio,
no sabes ni de dónde viene,
te pasan, pagas y punto.
¿A dónde podrías llegar?
El nirvana no parece estar cerca,
las agujas te taladran el brazo
y tienes vida y la pierdes.
¡Opio!, sueña la realidad.

Jaime Garzón Rivero