Cristina la de la Aurora (Canción Sevillana)

 

 

 

 

 

 

Cristina la de la Aurora (Canción Sevillana)

 

Ahora te llevo a casa Cristinita,

Pero espérate un poquito en la esquinita,

Que me quiero dá otra vueltecita,

Que me quiero tomá otra copita.

Y vi una rubia y una morena.

To esas guiris van pa la feria.

Llevé a Cristina que luego se fue,

A un after con su antiguo queré.

Por Plaza Cuba, alcanzando la aurora,

Calle Betis, el Malecón de Sevilla.

Era la aurora, era la aurora…

Era la aurora, era la aurora…

Muchas gitanitas iban de recogía,

No vi ni guiris, ni ninguna iba sola.

Por el Portal de la calle San Jacinto,

Donde riela la luna y alguna farola,

Perdí las llaves, perdí las llaves…

Perdí las llaves, perdí las llaves…

«¿A vé que hase uno a estas horas?»

Me preguntaba, yo solo a la aurora.

Con to la chulisería de Andalucía,

Allí estaba abierta una churrería.

Me encontré a Cristina con unas amigas,

La saludé y le di los buenos días.

Ella me abrazó y me dio un besito…

“¿Qué esperabas a estas horas Joselito?”

Un cafelito y a dormir…

También mañana vuelvo a salir…

Adiós Cristina, la de La Aurora…

Por un besito, una canción te escribí…

Adiós Cristina, la de La Aurora…

Dame un besito y te vuelvo a escribí…

También mañana vuelvo a salir…

Por un besito, una canción te escribí…

 

Verychero Dhadra

(SoundFlamenker)

 

La Libranza y la Escritura

 

«No se puede elegir. Elegir es tarea de los dioses. Ellos son, los que están fuera del espacio y el tiempo. Los que pueden contemplarlo todo, y hacer y deshacer a su antojo. Tienen que barajar todas las posibilidades, ponerse en lugar de cada átomo, y desde esa distancia, encajar las piezas. Los hombres, solo pueden tomar decisiones. ¿Pueden acaso alguien elegir, estando entre la espada y la pared, que hacer y por qué razones?

«¿Elegir no elegir?»

Ninguna libranza somete a su escritura.

Si esta es nuestra Eternidad, y en ella vivimos largamente, ¿qué más da escapar del Espacio y el Tiempo para poder hacer y deshacer a nuestro antojo?. ¿Acaso esos mismos Dioses, no tuvieron que gastar allá arriba, en sus Reinos, la misma Eternidad que nosotros?

 

Dhadra

 

 

El Broker más seductor…

 

El Broker más Seductor…

Maravedí, ducados, un dólar, am f

El euro, la infli… c e7

Yuanes, coronas, un hippy, am f c

El dragma. e7

La lira, pesetas, el timbre, am f c

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La Bolsa, el recaudador, la perra gorda, am f c

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¿El rublo?, ¿quién manda…? ¡El Master del Mercader! am f c e7

Finanzas en Harvard. Un yate camino a New York. am f c e7

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Los Yupis, mis socios, la crisis,… «Quiero y no quiero mi amor». am f c e7

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Que lata. Sobornos. Diez juicios a mi favor. am f c e7

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La Bolsa… «¡El mechero…!» Regalos de jubilación. am f c e7

Acciones del «Cielo». Quiero ir a Las Vegas y casarme con «mil». am f c e7

De yonki educado, al Broker más seductor. am f c e7

Manhattan… ¡Te quiero! Mi abogado reunido con Dios y Satán. am f c e7

«No me pases la llamada, que tengo gimnasio, squats  y un revolcón.» am f c e7

«He vendido Park Avenue al mejor postor.» e7 am

Dinero, el dólar, la libra, champang… am f c e7

Aunque no he sido el primero… ¡Vamos a follar! e7 am

 

Verychero Dhadra