Tramando un Crimen (Poema)

Tramando un crimen

Malévola la luna…
Quiero matar a alguien.
Tengo en la sangre
y en el cuerpo
esa inquietud,
ese mal.
He planeado un par de cosas,
uno, que será un homicidio indiscriminado, a cualquiera,
y dos, que será esta noche.
Tengo una navaja,
esperaré en la oscuridad
de un callejón de esta ciudad
a que pase alguna persona.
Mientras más cerca estoy
de mis planes, crece la emoción
y un vinagre por las venas.
Ya estoy cerca del lugar elegido…
Ahí viene alguien…
Esperé a que pasara,
lo agarré por la espalda
y le clavé varias veces
la navaja
sobre la ropa.
Ante la sorpresa del ataque
poco pudo hacer.
Era un hombre de media edad,
aún joven,
gritó un poco y cayó al suelo.
Lo contemplé un poco
y salí a correr manchado de sangre.
Ya soy un criminal,
un asesino.

Jaime Garzón Rivero

Agüita de Guadalcanal (Poema)

Agüita de Guadalcanal

Riverita del Guaditoca,
agüita cristalina,
la plata de la luna
para tí.
Agüita de la fuente del Coso
con los azulejos
de la Señora.
Agüita del pilar de Santa Ana,
agüita del «Cristo»,
del Berrocal Chico
y el «Piojito».
Agüita de la fuente de la Plaza
y el Palacio.
Agüita del pilar de la Cava,
agüita de la Sierra del Viento
y Sierra «Bría».
Agüita del Moro y el Benalixa,
del Pozo Berrueco,
de la rivera de «Lo Cazalla»
el Pintado y el Sotillo.
Agüita de la fuente de Hurraca.
Agüita de las albercas
y veneros,
de San Pedro,
de los arroyos y la nieve.
Plata de la luna
para tí
Guaditoca.

Jaime Garzón Rivero

Tiempo (Poema)

Tiempo

Relojes en las sombras,
justicia del tiempo
que pone todo en su lugar.
Y caen en ruinas los edificios,
y lo nuevo se vuelve obsoleto,
la gente envejece,
los niños buscan sus sueños.
Se consume el alma,
la carne, el metal…
Todos caen a su paso,
el tiempo…
Los relojes son máquinas de tránsito
de un momento a otro,
van contando los segundos.
Se arrastra, se expande, desaparece…
así son esos instantes.
Inmortales inmunes
a los achaques de la herrumbre.
Quién fuera ellos
olvidados de morir,
todopoderosos…
acostumbrados a las tragedias,
a la pena, a la tristeza.
Corazones inmunes.
Nada es eterno en este mundo.
Aún me sobra ¡tiempo!

Jaime Garzón Rivero