Opio (Poema)

Opio

Opio…
Néctar de la adormidera,
la nube blanca de la heroína,
la pereza y el sueño.
Se te caen los pantalones,
has adelgazado,
la cara marcada por la droga,
y quieres más.
Estás enganchado al opio,
no sabes ni de dónde viene,
te pasan, pagas y punto.
¿A dónde podrías llegar?
El nirvana no parece estar cerca,
las agujas te taladran el brazo
y tienes vida y la pierdes.
¡Opio!, sueña la realidad.

Jaime Garzón Rivero

«Jesús» (Poema)

Jesús

Pensar que Jesús era el hombre
de la vida y la muerte,
el elegido por el Señor,
el príncipe mesías,
el hijo de reyes
y de buena gente,
que trabajó con las manos
y la palabra,
que tenía poder
y era para ayudar a los demás,
que hacía milagros
y convencía a los infieles,
que ayudaba a los enfermos
que se enfrentó al poder y la avaricia,
que caminó sobre las aguas…
que murió en la cruz
flagelado,
que lo querían tanto los suyos,
que no tuvo justicia
sino la historia se la dió.
Que resucitó y nos enseñó
el camino de la vida,
a querernos y ayudarnos,
a ser buenos…
¡Tengo un buen amigo en Jesús!

Jaime Garzón Rivero

Desisto (Poema)

Desisto

Desisto,
ya no quiero seguir,
me planto, me quedo.
Hoy he pensado en dedicarme
al comercio,
comprar y vender cosas,
relaciones públicas.
Dejo de ser cantautor,
dejo la poesía.
Invertir en los mercados
será lo mío.
Con un poquito de vista…
Pero nada, las guitarras…
me da pena venderlas.
Mi blog que se cierre.
Un archivo en el ordenador
con lo cosechado y ya está,
que duele mucho
que no te valoren
y hasta el tonto
se acaba cansando del camino.
Miraré los traders,
las balanzas, los gráficos,
las noticias y a ser
hombre de negocios
y economía,
a manejar billetes
y no la pobreza de los poetas.
A ver si me va bien.
¿A quién se le ocurre
en confiar en guitarras y acordes?
Nada, otros pollos triunfarán,
yo ya estoy escarmentado.
Me voy al interés
y la oferta y la demanda.
Nada más me importará,
pero,
te echaré de menos.

Jaime Garzón Rivero

Babylon (Poema)

Babylon

Lenguas desconocidas,
pastores extraños.
¡Bienvenidos a Babylon!
Donde nunca se pone el sol
ni se acaba la noche,
donde todos son desconocidos
y las máscaras de las personas
son las que te dan el status.
Babylon es grande,
multuosa,
salvaje…
«¡Sálvese quien pueda!»
Sofisticada, elegante, rica…
Hay más locos que ladrillos
y los psicópatas andan a sus anchas.
¿Quieres vivir?
¡Sobrevive en Babylon!

Jaime Garzón Rivero