Un beso de Athena

Si Athena me diera un beso…
Un día que pasara a puertas del Templo
y le devolviera la mirada…
«Hola, Athena»,
«Hola, Caballero…»
Que tuviera sus manos en las mías
y escuchara mis palabras de amor,
que contuviera la respiración alborozada,
que sonriera,
que se fijara en mis ojos,
que yo fuera capaz de acercarme
y decirle…
«Lo siento, pero te quiero…»
Ya nada me importaría más que esos momentos,
y lanzara al aire mis deseos.
Un corazón solo, se para con el tiempo.
Un corazón con otro corazón,
late para siempre.
«Así son sus ojos, así su boca» me voy diciendo.
Y callo cuando habla,
y me escucha y calma mi miedo.
«Hoy he soñado contigo Athena mía,
¡Cuánto te quiero!»
Allá va, Athena, solitaria
y yo soñando con su beso.

Jaime Garzón Rivero