Ángeles Negros

Cuando pierdes las alas
y has brillado tanto
como un ángel negro.
Y quedará el amor
y tu vida,
las ganas, la fuerza,
las noches de fiesta,
los amigos, las locuras.
Ángeles negros,
que cruzaron el Cielo
y el océano,
que pasearon errantes
por el todo y la nada.
Borrachos se vieron un día
y no aguantaron la resaca.
Cabizbajos, ángeles negros,
altaneros y sempiternos.
En cualquier lugar han de morir
solos o entre ellos
que son la compaña
que tienen
y sollozan por no poder cambiar
y no haber sabido hacerlo.
Rezan réquiem por ellos.
Una luz encendida
y lágrimas en su recuerdo.

Jaime Garzón Rivero